miércoles, 15 de abril de 2009

Aburrimiento


Elvira Lindo en El País.

Qué repetidos estamos. Es habitual encontrarse a personajes públicos declarando que no comparten la afirmación identitaria del nacionalismo y apostillando inmediatamente, "incluyendo todos los nacionalismos, el español también". La apostilla es ya un clásico y no indica más que el temor que tiene un número importante de personas progresistas a ser señaladas como miembros del batallón contrario. Son temores nunca reconocidos por quienes lo padecen y que no sirven más que para ahogar cualquier debate. La apostilla debiera sobrar, sería lógico sobrentender que quien no entiende que los países se formen sobre la base de una pasión sentimental no hace una excepción con la nación española. En fin, qué importa ya. Lo que comienza a provocar el eterno conflicto autonómico español es una mezcla de desesperación y hastío. Es como si los problemas fundamentales siempre acabaran siendo devorados por los accesorios. El ser o no ser que nos es tan propio. Surge de pronto, como ahora, un asunto crucial, la crisis económica y, por un momento, queremos pensar que, lógicamente, acaparará la atención de todos (incluidos los que siempre están a lo suyo). Qué inocentes. Ya puede caerse el cielo sobre nuestras cabezas. Seríamos capaces de pelearnos por ver qué trozo de cielo nos corresponde a cada uno. Y no, no vale señalar a unos como más mezquinos que otros: al bonito juego del Tomaydaca se apuntan todos, incluidos quienes más lo critican.
Urge que la naturaleza de este país, España, se decida pronto, para no tener la incómoda impresión de que estamos permanente inacabados y que, como eternos adolescentes, no podemos acceder a los debates adultos. Urge un tipo de Estado, éste o el otro, para que esta indefinición e insatisfacción continuas no acabe por sumirnos en el peor de los estados posibles, el del aburrimiento.

lunes, 13 de abril de 2009

Aceleración de partículas.


Arcadi Espada en El Mundo.

Cíclicamente, y a fatigosas oleadas, se repite en España la gran farsa de la financiación autonómica. Estamos en una de ellas, y la farsa resulta más dolorosa cuando se comprueba la coyuntura de las cuentas públicas. La farsa arranca de una cuestión clave, histórica, dicen, para seguir farseando. El concierto vasco, por supuesto. En ningún Estado europeo hay un ejemplo similar de privilegio. Y lo más importante: hasta la aparición de Ciudadanos y UPyD ese privilegio ha sido apoyado por todas las fuerzas políticas españolas, dejando en huera retórica cualquier discurso socialista o popular sobre la solidaridad interterritorial. La financiación autonómica no compromete, pues, al conjunto de las autonomías. Hay aquí quien cuenta en base doce.

A partir de la primera constatación farsesca y la inexistencia de una verdadera negociación multilateral el alud se desencadena. Sobresale, precisamente, la palabra bilateral. En las discusiones se repite una y otra vez con gran ampulosidad, y pensando en Cataluña, que no habrá negociación bilateral. Falso de toda falsedad, como les gusta decir a los patricios. La negociación financiera siempre ha sido bilateral. Pero no como le habría gustado a Cataluña, desde luego, distinguiendo entre ella y el resto; sino sucesivamente bilateral. Las comunidades y el Gobierno central no se han reunido nunca para examinar qué sería lo adecuado para el conjunto de la estructura (ausente); sino sólo para decidir qué sería lo adecuado para cada una de las comunidades. No sé, porque para eso hacen falta estudios, si España ha dejado de ser una nación; pero estoy seguro que ya no es una sinécdoque.

El último velo de la farsa está vinculado a la política. El modelo de financiación se ha adaptado como un guante al modelo parlamentario hasta el punto de que su naturaleza es ya inseparable de la obligación de organizar las mayorías a partir del voto nacionalista. La negociación de la financiación no es nada más que la negociación de los apoyos parlamentarios. Visto al revés aún causa mayor impresión: la negociación de los votos no es nada más que la negociación del dinero. El asunto ha incorporado en los últimos años una novedad muy interesante y didáctica, que se manifiesta con un impudor más cachazudo cada día: la ampliación del frente nacionalista mediante la entusiasta participación de las delegaciones de los humorísticamente llamados partidos nacionales. España ya es más Aguirre, Chaves o Montilla que Zapatero. Less is more, sin duda ninguna.

(Coda: «Me parece una pena que el Tribunal Constitucional no haya considerado siquiera la posibilidad de que las quiebras a la coherencia y posibilidad del sistema sean cuestiones que hayan de llamar su atención». Andrés Boix, La página definitiva, 17-7-2007.)

La letra ni con sangre entra.


La opinión de Félix de Azúa, en El Periódico de Catalunya.

Un amigo que tiene el infortunio de ser profesor de instituto advirtió la hoja de informes internos sobre la mesa del director. Cada día, un profesor de guardia anota lo que en la jerga burocrática suele llamarse "incidencias". Estos informes son secretos y ni siquiera sabemos si los realizan todos los centros de enseñanza media. El informe era tan escalofriante que, sin pensarlo dos veces, sacó una fotocopia y me la envió para que me percatase de la vida normal de un instituto en la España actual. Parecía un serial de adolescentes. Otra prueba de que la tele es el único centro pedagógico del país.
Un muchacho abofetea a una chica y cuando el profesor le sujeta por el brazo otros chavales gritan "¡Ahora, ahora!" y el profesor recibe una tunda de patadas. Una profesora expulsa de clase a un alumno y su compinche grita: "¡Dale una hostia, que no puede hacerte nada!". Hay escenas de sexo en los retretes, de violencia con padres de alumnos, porros por todas partes, amenazas, humillaciones, hurtos, y así durante tres folios. Es desolador porque ese instituto ni está en un barrio duro, ni es particularmente difícil.

Llamo a mi amigo y le digo que sería interesante publicar el informe tal cual está, sin añadir ni una coma, y que le pida permiso al colega que lo firma. Por supuesto, borrando los nombres y ocultando la ciudad del instituto. Así lo hace mi amigo, pero la respuesta es un grito de espanto. "¡Tú quieres que me maten! Como se enteren de que he divulgado ese informe, me trituran". ¿Quién? Sus propios jefes.


La ocultación de lo que está sucediendo en la enseñanza (la peor de Europa) se diría pactada por los funcionarios políticos y los sindicatos. Se sabe que solo en Catalunya el año pasado 163 profesores denunciaron agresiones de alumnos (ANP). ¡Cómo debió de ser cada uno de esos ataques para ponerlos en manos de nuestra adorable Administración! ¡Y cuántos deben de producirse para que aflore esa punta de iceberg!
Si así se conducen con los profesores, ¿cómo serán las relaciones entre los alumnos? Pues puro fascismo: terror y silencio.

domingo, 12 de abril de 2009

A lo Gary Cooper


Artículo de David Chacón, Concejal de C´s en Viladecans.

Resonaban de fondo las campanas de la iglesia en la sala de plenos. Eran las 8 p.m., otro jueves final de mes. El orden del día ya se encontraba en la fase de “control y fiscalización plenaria”. El PP finalizaba la defensa de su moción. Se acercaba el momento de las propuestas de Ciutadans para “APROVACIÓ DE MESURES D’AUSTERITAT PRESSUPOSTÀRIA”. Una moción que planteaba la congelación de los sueldos y dietas del equipo de gobierno, cargos de confianza y grupos municipales, a la vez que la reducción, en la medida de lo posible, de las partidas de gastos del presupuesto 2009.

El Alcalde, siguiendo el orden del día, dio lectura del punto. Todo estaba dispuesto... Pero la verdad de esta moción se remonta a un mes antes, al lunes 21 de septiembre. Esa tarde se percibe desde Ciutadans una maniobra populista-propagandística de los grupos del PSC en Barcelona. El PSC está presentando mociones para la congelación de sueldos en ayuntamientos donde es el equipo de gobierno, una maniobra que sólo puede tener un fin: mover la máquina de la propaganda socialista para anotarse una medalla de buena política de austeridad. Ante esta pueril maniobra, Ciutadans se adelanta y presenta en el registro una copia de la misma moción del PSC en la mañana del martes 22. La acción era arriesgada, la posibilidad de victoria, escasa. El mismo miércoles por la tarde, sólo 30 horas después de la moción de Ciutadans, el equipo de gobierno, sin previo aviso, hace una paupérrima presentación de medidas de contención económica ¡Que rápido se movió la máquina del ninguneo socialista! La moción no entró en el pleno de septiembre, se retrasó un día. El alcalde no aceptó su urgencia, queda todo entonces para el pleno de octubre.

Ciutadans inicia la exposición de su moción, un texto breve. Comenta la línea de congelación de sueldos marcada desde el gobierno del Estado y de la Generalitat y la necesidad de la reducción de gastos superfluos, pero erra y carga mal el texto dejándose en el tintero algunas frases más punzantes, lástima, fallo grave. La portavoz socialista arremete. Están de acuerdo con la idea de Ciutadans pero la asume como ya propuesta por ellos, innecesario ser votado. Ciutadans recarga de nuevo. La moción fue presentada antes de que el equipo de gobierno pronunciara una sola palabra sobre austeridad presupuestaria, además que el presupuesto para el 2009 todavía no había sido entregado. No hay confianza en la palabra socialista cuando se habla de economía, las mentiras están todavía muy frescas en la memoria ciudadana. Los socialistas acaban el debate “si no hay confianza en ellos, tampoco en aceptar la moción de Ciutadans”. La moción quedaba pues, vista para sentencia.

Se alzan las manos. Votos a favor, 1, de Ciutadans; votos en contra, 15, PSC + ICV; abstenciones, 9, CIU+PP+ERC. Una vez más el equipo de gobierno usa su mayoría para aplastar a Ciutadans. Ahora ya podrán vender a bombo platillo como idea propia que se han congelado los sueldos. Pero lo triste del momento fue ver como toda la oposición dejó a Ciutadans, a lo Gary Cooper, solo ante el peligro.

¡Que viene el lobo!


Artículo de Francesc de Carreras en La Vanguardia.


¿Recuerdan ustedes cuando se decía que si se ilegalizaba Batasuna se produciría poco menos que un levantamiento popular en el País Vasco y que, por prudencia, no había que tomar esta medida? ¿Recuerdan cuando se decía que si Arnaldo Otegui era condenado a una pena de cárcel el poderoso Movimiento de Liberación Vasco arremetería con la kale borroka más feroz de toda la historia y que, por prudencia, no convenía hacerlo?

Pronto se vio que todas estas advertencias interesadas, estas llamadas a vulnerar las leyes en nombre de la prudencia, estaban equivocadas. ¡Qué viene el lobo, caperucitas!, parecían decir. El lobo nunca llegó, la gente es más sensata de lo que a algunos les parece. Batasuna fue ilegalizada, ETA se ha debilitado, la kale borroka ha disminuido. Otegui ha pasado su año de cárcel sin que nadie le hiciera caso, ni se convirtiera en héroe nacional. Al contrario, a su salida sólo ha recibido la bienvenida de cuatro amiguetes de su pueblo. Hace un año que la casi totalidad de la Mesa Nacional de Batasuna está en la cárcel y nadie les ha hecho caso, seguramente ni ustedes, lectores, se acordaban de ello. ¡Qué ridículo el de aquellos que no paraban de aconsejar prudencia por miedo a que apareciera al lobo!

Pues bien, en Catalunya sucede una cosa parecida con la famosa sentencia del Constitucional sobre el Estatut. “¡No se puede defraudar, ni insultar, ni humillar, a todo un pueblo!”, dicen. La cosa es de risa. Ahora casi todo el mundo está de acuerdo en que el proceso para aprobar un nuevo estatuto fue lamentable y que el nuevo texto no sirve para lo que se pretendía. La invocación al pueblo, por otra parte, no deja de ser ridícula: en el referéndum no fueron a votar ni la mitad de los catalanes y el voto afirmativo sólo alcanzó el 35,7 %. Y desde el comienzo del proceso, la abstención electoral no cesa de incrementarse en Catalunya. O sea que menos lobos, por favor. Más bien quiénes deberían sentirse humillados son los partidos que nos embarcaron en tan delirante aventura.

El actual espectáculo de intimidar al Tribunal Constitucional es sumamente penoso y revela una latente actitud antidemocrática. En efecto, las coacciones a Tribunal siguen el siguiente proceso: primero se desacredita al Tribunal diciéndole que ha sido un desastre y está en prórroga; después se le coacciona con la cantinela de que viene el lobo; por último, se le invita lisa y llanamente a prevaricar, es decir, a cometer un delito que consiste en dictar una sentencia injusta a sabiendas, en este caso por motivos de prudencia política. Imagino que los magistrados constitucionales deben estar, además de hartos, indignados.

Hoy conmemoramos el treinta aniversario del referéndum constitucional: a pesar de estar ganado de antemano participó el 67 % de los españoles y el 88 % votó afirmativamente.

Los fascistas antifascistas.

Un artículo de Antonio Robles, diputado de C´s, en Libertad Digital:

Hay una tendencia a considerar como comportamientos ultraderechistas aquellos que se identifican con la indumentaria clásica de los fascismos de la primera mitad del siglo XX. A saber: botas militares, esvásticas nazis, banderas españolas con aguiluchos franquistas, etc. Su ADN está encarnado en esa indumentaria; su sola presencia basta para evocarnos las pesadillas del totalitarismo. No necesitan reivindicarse; la patente de sus símbolos agresivos tampoco peligra: nadie los quiere, todos los temen. Sin embargo, es una especie en extinción. Su territorio natural en España ha ido reduciéndose a medida que aumentaban independentistas y grupos antisistema. Si se fijan, semejantes especimenes se concentran en Madrid, en Valencia y en algunas otras capitales o espacios donde grupitos aislados de nuevos racistas entran en colisión laboral con la nueva inmigración. Y curiosamente, en Cataluña, Euskadi y Galicia esos energúmenos o, para ser más exactos, quienes se revisten de tales símbolos han desaparecido casi por completo.

La pregunta es simple, pero inevitable: ¿es que sólo hay fachas en Madrid? Y por contraposición: ¿las comunidades nacionalistas son un antídoto contra el totalitarismo y la violencia ultraderechista?

Sería una simpleza aceptar la primera y una imperdonable estupidez la segunda. La respuesta la hemos de buscar en la pereza intelectual de una generación cuyo biberón moral se alimentó del rechazo a la parafernalia nazi, fascista y franquista como universo cerrado y finito del totalitarismo. En vez de buscar el fascismo en los comportamientos, se conforman con las apariencias simbólicas. Y no han reparado en que, desde la transición para acá, las respuestas autoritarias a los retos ideológicos, demográficos, raciales, lingüísticos y territoriales se visten de otras maneras y reivindican otros fines.

Consideremos, por ejemplo, la estética Jarrai: camisetas a rayas horizontales, coletillas, pañuelos palestinos al cuello, calzado de montaña y aspecto sucio y desaliñado; ese es el uniforme de los cachorros de ETA. En nada se parecen a los paramilitares nazis, pero son igualmente violentos; amenazan y agreden en grupo con el rostro cubierto y sus actos vandálicos son tan gratuitos como sus homólogos de la ultraderecha. Sólo tienen una diferencia: los jarrai se creen antifascistas y los fascistas se sienten orgullosos de serlo. Los Maulets en Cataluña, la CAJEI (coordinadota d’assemblees de joves de l’esquerra independentista) o las JERC, por poner sólo tres ejemplos, no matan ni se visten como los fascistas de los años treinta del siglo pasado, pero insultan, agraden, rompen cualquiera cosa que simbolice a España (como las vallas con el toro de Osborne o la bandera constitucional española) y boicotean, asaltan o amenazan a quienes se atreven a defender ideas no nacionalistas. Albert Boadella es uno de los últimos exiliados, aburrido de aguantar tanta inmundicia excluyente.

Y es que mientras en las comunidades no nacionalistas los cachorros nazis carecen de empresas épicas a las que adherirse, en Cataluña, País Vasco y ahora Galicia encuentran cobijo en las reivindicaciones independentistas. Ahí existen espacios para su agresividad sin tener que soportar los inconvenientes de una simbología que sataniza a quien la emplea. En estas comunidades nacionalistas encuentran cobijo y apoyo en numerosas ayudas institucionales en nombre de la recuperación de la lengua o las reivindicaciones nacionales. Su comportamiento los delata, pero su indumentaria y su lenguaje reivindicativo los hace pasar por víctimas cuando sólo son verdugos.

Las sanciones lingüísticas, la imposibilidad de estudiar en la lengua oficial del Estado, el desprecio continuado por los símbolos constitucionales, su autosuficiencia y manipulación históricas, sus exclusiones culturales, la utilización de las leyes a través de las mayorías parlamentarias para vaciar a la mitad de los ciudadanos de sus derechos constitucionales, etc., son rasgos propios del racismo cultural que han quedado camuflados en las propias instituciones porque es en ellas y desde ellas desde donde ejercen todo el poder.

Como se dice en Galicia a propósito de las brujas: no existen nacionalistas fascistas, pero haberlos, hailos.

Las verdades del barquero.


Columna del Diari de Sant Andreu, firmada por Jose Manuel García Bravo, concejal de C´s en Sant Andreu de la Barca.

Próximamente recibirán en su casa información sobre el reciente presupuesto aprobado por el ayuntamiento. Les mostrarán una serie de gráficos muy atractivos, no les hablarán de cantidades en euros ya que entonces los argumentos para defender el presupuesto se caerían por su propio peso. Les hablarán de esfuerzo, de restricción, créanse lo justo. El resto de partidos les hablarán de logros y exigencias en sus reclamaciones, palabras vacías se lo aseguro.

Ciutadans les dirá la verdad sobre el presupuesto. La crisis coyuntural en la que nos encontramos obligaba a realizar un presupuesto restrictivo, de contención del gasto hasta períodos de bonanza económica. Partidas de política social bien entendida eran necesarias en estos momentos, que dulcificasen la presión fiscal, que aliviasen los costes y ayudasen a las familias más necesitadas a afrontar un año que será difícil. Sin embargo un presupuesto que en su conjunto se incrementa un 7,66% no puede ser calificado como restrictivo.

Les dirán que hay menos dinero para hacer política social ya que los ingresos del ayuntamiento caen debido a la crisis del sector de la construcción. Esta incidencia justificable en otros municipios no lo es en Sant Andreu de la Barca ya que el agotamiento del suelo en nuestra demarcación era ya un hecho evidente y contrastable hace tiempo. Sin embargo esta caída de ingresos se compensa con el esfuerzo de otras administraciones, entre ellas el Estado que aporta el 23% de los ingresos presupuestados. Ese Estado es repudiado continuamente por los partidos nacionalistas (PSC, ICV-EUIA, ERC y CIU), pero sin embargo a la hora de obtener esos ingresos se desvanece el sentimiento identitario y de construcción nacional dels Països Catalans.

Sorprende que el endeudamiento del ayuntamiento este año crezca un 17%, sin contar los problemillas derivados de la construcción del nuevo teatro y de la piscina municipal. ¿Se dilapidará la tesorería? Se aumentarán los ingresos por multas en un 15%, suponemos que para sufragar un incremento del 10% del coste de personal del área de urbanismo. Por cierto el portavoz del grupo municipal socialista y Teniente Alcalde de esta área de urbanismo sigue sin ejercer sus funciones de portavoz por séptimo mes consecutivo. Comunicaremos cambios.

¡Viva la muerte!

La opinión del diputado de C´s, José Domingo:

Se está representando durante estos días en Madrid “Cantando bajo las balas”, un “cabaret necrófilo”, según califica la obra su autor, Antonio Lavín. En ella se rememora la figura del General Millán Astray y se da especial relevancia a su conocido enfrentamiento con Unamuno en la Universidad de Salamanca. En su paraninfo, el 12 de octubre de 1936, el fundador de la Legión pronunció un discurso que molestó profundamente a Unamuno quien, valientemente, le replicó: - “El General Millán Astray es un mutilado que quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada”. Furioso, Millán Astray dio un golpe sobre la mesa y respondió a voces: - “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte! ¡Basta ya de intelectuales bastardos, intelectuales que están envenenando las mentes de nuestra juventud! ¡Viva la muerte y viva mil veces la muerte!"

Escuchando las soflamas de Joan Tardà y de Manuel Fraga, tan distantes y tan próximos, en las que se utilizan como argumento dialéctico la muerte del adversario político, es más necesario que nunca reivindicar, como hizo entonces Unamuno, la muerte.

Etimológicos.


La opinión de Arcadi Espada, en El Mundo.



Cuando entonces, los comunistas decían “partido de lucha y de gobierno”. Creo que no había cinismo, en absoluto. Se había pasado de despreciar la democracia burguesa a entenderla como un terreno de juego más. Era el fondo del eurocomunismo de Berlinguer, Carrillo y (más o menos) Marchais. Y también la razón de que, en el ámbito local, el secretario general del Partido Comunista de España aceptara como propios la bandera de España, el himno y otros etcéteras. Los comunistas no abdicaban de sus utopías (seguían siendo comunistas a pesar del prefijo comercial) pero nunca despreciaron las instituciones con las que querían acabar. Muy al contrario de lo que hicieron siempre los aliados políticos de ETA, y muy al contrario, desde luego, de lo que hace Esquerra Republicana.

Es relativamente secundaria la cuantía del precio que tenga que pagar el diputado Joan Tardà por su muera el Borbón y su aseveración de que el Tribunal Constitucional está corrupto. Aunque es urgente que los que vocean, escriben o dibujan sepan a qué atenerse. Si Jiménez Losantos es condenado por acusar al alcalde de Madrid de traicionar a su partido y utilizar en beneficio político propio la matanza de Madrid; o si dos dibujantes de El Jueves son condenados por caricaturizar la actividad sexual de los Príncipes de España conviene precisar por qué un diputado puede ejercer gratuitamente su derecho a la metáfora o la caricatura. Lo digo para estudiar para diputado.

Sin embargo, una vez precisada y puesta en derecho la licencia Tardà habrá que ir a lo políticamente fundamental. Esto que se expresa de modo llamativo en la reunión de las dos últimas noticias que afectan a Esquerra Republicana: el muera de Tardà y los 60 viajes que ha hecho en los últimos años el presidente del Parlamento catalán, Ernest Benach. Esperando que el coste, la retórica y el objetivo de esos viajes queden pormenorizadamente descritos no hay duda de que representan sutilmente la cara institucional y amable (¡y tan amable!) de los republicanos. Hasta el punto de que no sería descabellado que a partir de ahora los republicanos cerraran sus mítines gritando: “Mori el Borbó, que ens paga viatges!” Porque el Rey y el más oscuro ciudadano son sinécdoques de un sistema público que paga, y refrenda lo que paga con cada acto impositivo y electoral, y que no tiene por qué admitir la doblez de cinismo y de gobierno del partido nacionalista.

Los nuevos charnegos.

Carta de un lector de El Periódico de Catalunya.




IGNACIO JOVÉ | Barcelona

En Cataluña la ley establece que “la rotulación exterior de los comercios y la información de carácter fijo deben figurar, al menos, en catalán”. También habilita a cualquier “ciudadano” a denunciar a quien, incumpliendo esta norma “infrinja los derechos de los consumidores”. Nada que objetar jurídicamente (la convivencia sería otro tema…) si esta obligación incluyera a la otra lengua cooficial, pero no es así.

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La Generalitat, que utiliza como lengua vehicular únicamente el catalán (la “propia”), considera que el uso y regulación del castellano (la “otra”), es cosa del Estado. Pero éste no puede actuar porque las competencias están transferidas. El objetivo último de esta política, que abarca la educación, la cultura y los medios de comunicación, es dar “una imagen socio-lingüística adecuada del país”, según rezan folletos institucionales. Por supuesto si alguien quiere que se le traduzca una comunicación oficial puede “solicitarlo expresamente”. O si quiere rotular también en castellano (o en chino, o en urdu) nadie se lo impide pero le costará más caro que hacerlo sólo en catalán.

Estos esfuerzos adicionales son la gota malaya con la que se intenta disuadir a los afectados de que ejerzan sus derechos, hasta conseguir relegar el castellano al ámbito estrictamente privado. No soy españolista ni pepero. Dudo que el castellano en Cataluña esté en peligro y en la calle no existe, de momento, el conflicto que algunas derechas denuncian, ya que la mayoría utilizamos las dos lenguas sin problema. Pero combatir un nacionalismo (el “malo”, el “de fuera”) con otro (el “bueno”, el “nuestro”), genera tantos votos como crispación, según evidencian las apariciones televisivas del señor Carod. El mismo que (con razón) exige los papeles de Salamanca o que le llamen por su nombre, utiliza términos como “Castella-Lleó” o “Estat Espanyol”, y ve natural que en TV3 se hable de “Països Catalans” o de la “Catalunya Nord” cuando informan desde Perpignan.

Lo preocupante es que cada vez son más los “ciudadanos” que asumen como verdadera esta realidad inventada. Patriotas ocupados denunciando comercios o cantando los goles del Barça, que desvían su atención de la pérdida de peso económico, el déficit de infraestructuras o las comisiones ilegales de sus políticos, mientras éstos legislan para restringir de facto los derechos de aquellos que no dan “la imagen adecuada”, los nuevos charnegos. Revanchismo, en vez de normalización. España no se rompe pero las costuras de Catalunya están cada vez más tensas.

Grito histérico.

Arcadi Espada, en el Mundo.

«Grito histórico», dice el diputado Joan Tardà para justificar su muera. Qué manera de complicarse la vida, cuando le habría bastado con decir «grito histérico» y todos le habrían entendido y olvidado. Al poco rato de haberse desbravado en la plaza ya estaba chapurreando la historia para ver por dónde salirse. Como había dicho «¡Visca la República, mori el Borbó!» (tanto les importa el Rey que le traducen hasta el apellido), empezaron por el principio: «El republicano se apresuró a puntualizar anoche», escribía este diario, «que el lema antimonárquico con el que cerró su discurso se utilizaba comúnmente como proclama durante la Guerra dels Segadors’ del siglo XVII.»

Comúnmente. Sí se habló de República hacia 1640, cuando el capellán Pau Claris la proclamó; aunque sin concretarla, como suele ser habitual en las repúblicas catalanas y en lo catalán en general. El atrevimiento intelectual de Tardà al vincular esa nonata república (al estilo de las mediterráneas) con la que el, tan modernamente, encarna ya era notorio. Pero lo realmente estupefaciente afectaba al Borbón. Porque mientras Pau Claris proclamaba su República, y durante toda la Guerra dels Segadors, en España reinaba Felipe IV, el macilento. De la Casa de Habsburgo. Un Austria.

Cuando al día siguiente Tardá despertó el Austria, con sus bigotes y su melancolía, seguía allí. Apresuradamente el diputado llamó a las agencias y dijo que el grito histórico era de cuando Felipe V y a la guerra de Sucesión. Bien, es cierto: entonces había Borbón. El problema es que no había República. La Guerra de Sucesión española (y por tanto catalana) no luchaba por un Borbón o una República (aunque fuera feudal), sino por un Borbón o el Archiduque Carlos de Austria. Otro Habsburgo.

Por lo tanto al diputado Tardà o le ha faltado República o le ha faltado Borbón. Quién lo diría en tipos tan sobrados de semejantes hechuras. No existe el grito histórico «¡Visca la República, mori el Borbó!» De no ser por la sombra del fiscal del Estado quizá el diputado Tardà no le quitaría méritos a su creatividad. Aunque no estoy del todo seguro. Al fin y al cabo se trata de gente humilde que antes que el brillo personal prefiere el sometimiento a la santa tradición patriótica, es decir, que prefiere ser hilillo de ese patchwork, diseñado por el delirio, donde Pau Claris camina del brazo de Lluís Companys, los segadores de 1714 luchan a muerte contra el Juan del cuatrocientos y el coronel Macià, del Ejército español, ordena al abogado Rafael de Casanova que tome Prats de Molló, entre grandes desfiles de remences, nyerros y cadells.