miércoles, 30 de septiembre de 2009

Felicitar a la clase política sin vergüenza alguna.

Hace unos días apareció en La Vanguardia una carta al director que firmaba Amadeo Rojo Morientes, aparentemente era la opinión de un ciudadano cualquiera. Esta es la carta que llevaba por título "Felicitar a la clase política", una felicitación en toda regla al consistorio hospitalense:



Creo que es necesario que los ciudadanos nos preocupemos y estemos atentos de lo que hacen nuestros gobernantes, criticando y dando la voz de alarma cuando éstos no hacen lo que debieran, como pudiera ser preocuparse de los problemas de sus ciudadanos.

Sin embargo, creo que también es de recibo felicitar a la clase política cuando está haciendo bien las cosas. En L'Hospitalet de Llobregat, el Ayuntamiento ha recibido 44,5 millones de euros del Fondo Estatal de Inversión Local del Ministerio de Administraciones Públicas y, con este dinero, la Alcaldesa y el equipo de gobierno han presentado, tal y como pude leer en la prensa, 145 proyectos para mejorar las calles de la ciudad, eliminado barreras arquitectónicas, así como obras de mejora en escuelas y polideportivos. Todo esto lo harán contratando empresas de la ciudad o del entorno más próximo, es decir: se mejora la ciudad y a su vez se generan puestos de trabajo para sus ciudadanos. Estas medidas sí que significan pensar y tratar de paliar los problemas reales de la gente y por eso creo que, en mi ciudad, sus gobernantes sí merecen una felicitación de, al menos, uno de sus ciudadanos.



Esta es la carta. Lo que parece un ciudadano contento con su Ayuntamiento, en realidad es la demostración de peloteo más vergonzosa de los últimos tiempos. Amadeo Rojo es desde hace muy poco funcionario del Ayuntamineto de L´Hospitalet de Llobregat, y ha colaborado en repetidas ocasiones, en actos y escuelas de Formación de las juventudes socialistas. 38 años viviendo en L´Hospitalet y todavía me sorprendo del clientelismo político que reina en mi ciudad.

Si perdiera la memoria ¡qué pureza!


Félix de Azúa en El Periódico de Catalunya


Este verso de Pere Gimferrer, verso que fuera famoso entre los estudiantes de hace treinta años, me ha venido a la memoria (ahí está el punto) tras escuchar la curiosa anécdota que me contaba un colega del departamento. Póngase en su lugar. Hablamos de estudiantes de arquitectura de cuarto curso. Unos gañanes. El profesor describe la construcción de las ermitas románicas y su notable riqueza técnica, se detiene un momento en la ornamentación y da unas someras explicaciones sobre la simbología del pantocrátor que preside el ara con rigor cejijunto. Señala al Cristo fiero y los adláteres.
A la salida se le aproxima un muchacho que, llevado por la curiosidad, le pregunta: «Oye, el Cristo ese del que hablabas, será el de los cristianos, ¿no?» Mi amigo, habituado a la ingenuidad juvenil y a su inocencia en materia de conocimientos, confirma la suposición del chaval («¡Ah, me lo imaginaba!», añade el chico) y luego, como para completar el asunto, le pregunta: «¿Y ya sabes en qué siglo nació?» El estudiante duda unos momentos y luego, con abierta franqueza, responde: «No, no lo sé, ¿en el siglo VII?»
Lo conmovedor de esta escena, que no es la más sintomática que hemos vivido este año, no reside en la ignorancia del muchacho, la cual debe ser atribuida a sus profesores, a sus padres y por encima de todo a los sucesivos ministros de Educación, sino en la sublime paz interior que ostenta. En efecto, situar el nacimiento de Cristo más o menos siete siglos después de muerto me parece algo sensacional. ¡Librarse de una vez y para siempre de toda la tradición occidental! ¡Carecer de historia, de conciencia temporal, de pasado, de referencias, de modelos! Se entiende, claro, la necesidad imperiosa de estas criaturas, su obsesión por conseguir una identidad y a poder ser una identidad colectiva que haga de la vida un desarrollo del botellón.
Porque, en efecto, no hay mayor pureza que la que se alcanza con la anulación de la memoria tras el paso por los sucesivos mataderos estatales del conocimiento. Una pureza, por así decirlo, aria.

martes, 29 de septiembre de 2009

Fascismo de barretina


Un trozo de la entrevista al publicista Joaquín Lorente publicada en El Periódico de Catalunya:


--También trabajó para políticos.
--Para Pujol desde la campaña de 1980 con el Ara convé, cuando todos pensaban que ganaría Reventós.

--Lo dejó.
--Noté que Convergència perdía su vitalidad. Fue decisivo cuando vi que había quitado la bandera española del despacho. Como el 46% de los catalanes, me siento catalán y español.

--Le acusarán de españolista.
--Tengo cierto descaro al decir lo que pienso porque me respeto a mí mismo. ¿Por qué debo callar?. El radicalismo cierra y perjudica. Hay peligro de fascismo de barretina.

--¿No exagera?
--Voces minoritarias se imponen a la realidad social diferente. Y la sociedad civil calla. Está desactivada. No es bueno para Catalunya ni para su imagen en España y en el mundo.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Las delicias del mal tiempo.


"...Peor irán las cosas, no haya miedo
de que alegría alguna ponga trabas
a la amargura de seguir con vida.

De espaldas al futuro.
Deparará el presente sus quimeras
Y la dificultad de ser felices."



Luís Izquierdo, Las delicias del mal tiempo.

Pensar igual.


"Cuando en un lugar todos piensan igual, lo más probable es que sea porque nadie piensa demasiado".


OCTAVIO PAZ

Esto es, seguramente, la democracia.


Ahora se pueden hacer caricaturas personales espléndidas, barrocas como las de Loredano o sintéticas como las de Peridis, y a los políticos se les puede poner a parir con los nombres y apellidos en negritas. Pero el humor, como la nostalgia de Simone Signoret, ya no es lo que era. A medida que iba ganando nombres y caras iba perdiendo significación genérica y ferocidad profunda. Esto es, seguramente, la democracia: un lugar donde se está contra el gobierno, no contra el sistema.


IVÁN TUBAU

domingo, 27 de septiembre de 2009

Falsos NO Nacionalistas. (2)



¡Hola! Soy Antonio Basagoiti, y si alguien quiere hablar conmigo antes debe ponerse de rodillas y decir: "El concierto vasco es lo mejor que ha parido madre".

Falsos NO Nacionalistas. (1)



¡Hola! Soy Patxi López y creo que el "concierto vasco" es el mejor invento desde la rueda.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Canciones que nunca fueron cantadas.

He escuchado y sigo escuchando que durante la Dictadura el catalán estaba perseguido. Os pongo un video de 1.963. En él vemos a Salomé cantando "se´n va anar"...por lo visto una canción que nunca fue cantada.

El hombre rebelde


"La rebelión posee una generosidad loca, porque da sin demora su fuerza de amor y rehúsa sin tardanza la injusticia. Su honor consiste en no calcular nada, en distribuirlo todo en la vida presente entre sus hermanos vivos."


Albert Camus, El hombre rebelde

viernes, 25 de septiembre de 2009

Memoria de jóvenes airados.

Emocionante video...emocionante para los que crecimos en una cancha de baloncesto, para los que nos hicimos hombres mientras sonaban Los Trogloditas. Emocionante para los que ya no somos tan jóvenes, pero seguimos teniendo memoria y seguimos buscando un aire de libertad.
Los que vivimos al sur de la esperanza...cautivos en reinos conquistados.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Lamento por Babel


Fernando Savater en El País.


Más de un cínico ha dicho que la mejor definición de "bien" es "un mal necesario". Y me temo que confirma este aserto desencantado el estruendoso entusiasmo que está oficialmente recomendado mostrar ante la diversidad de los lenguajes humanos. Lo que en la Biblia se presenta como maldición divina para castigar la pretensión humana (y humanista) de aunar a los hombres en Babel, o sea, en la tarea común de conquistar los cielos, es ahora visto como una bendición: cada lengua es una concepción del mundo irrepetible que multiplica nuestra riqueza de perspectivas, etcétera. En correspondencia, la extinción de cualquier lengua (es decir, que sus últimos hablantes elijan expresarse en otra de mayor extensión) es una grave pérdida cultural, equivalente a la desaparición de alguna porción específica de la biodiversidad natural. Penita pena.



Las ventajas de una lengua única para la comunicación me parecen indudables

Es el colmo de la autocomplacencia inútil felicitarnos por lo inevitable, y la pluralidad de las lenguas lo es: como el lenguaje no es una función natural, sino artificial, debe haber muchos. Pero si especulamos con lo más deseable, por una vez estoy de acuerdo con la Biblia. Las ventajas de una lengua única para la comunicación humana me parecen indudables, y sería estupendo que a ninguno nos faltaran palabras elocuentes ante ningún semejante en ninguna parte del mundo. En cuanto a la pérdida de supuestas concepciones del mundo inscritas en cada idioma, se compensarían de sobra con la posibilidad de conocer a fondo la perspectiva personal de cada gran pensador y cada gran poeta: me interesa más lo que piensa Shakespeare o Confucio que lo que se piensa anónimamente a través del inglés o del chino.

Los partidarios de Babel, empeñados en convencernos de que multiplicar las lenguas multiplica la riqueza cultural, deberían llegar hasta el final y admitir que lo mejor sería que cada uno tuviésemos nuestro propio lenguaje: el idiolecto, es decir, la lengua monocomprensible del perfecto idiota (en el sentido etimológico del término). Tampoco resultan convincentes quienes tratan de asemejar la desaparición de una lengua a la extinción de una especie biológica, porque ningún dinosaurio quiere ser abolido, pero en cambio sí hay hablantes que prefieren cambiar de idioma cuando el que tienen no les ofrece más que desventajas. Las lenguas no sufren por dejar de ser habladas, pero en cambio hay muchas personas que padecen si por razones de arqueología se les intenta mantener hablando la que menos les conviene...

Por supuesto, también añorar la lengua universal es perder el tiempo: lo más parecido que tenemos a ella es el inglés, pero no el de Marlowe o Dickens, sino el de la business school. En cuanto al esperanto, pese a su ingeniosa y racional construcción, no cabe sino certificar su fracaso. Sólo un indudable éxito se apuntó su creador, el industrioso doctor Zamenhof. A comienzos del pasado siglo, una empresa americana que se disponía a patentar la primera cámara fotográfica portátil le pidió un nombre para su producto que fuese igualmente eufónico en cualquier lengua. Y Zamenhof acuñó la única palabra de esperanto que todos hemos pronunciado alguna vez: kodak.